Cómo elegir tu raqueta de tenis: la guía para no comprar la que no es
Entras a la tienda o a una web a por tu primera raqueta de tenis y te encuentras con cincuenta modelos, precios de 30 a 300 euros y una lista de datos que no dicen nada: 300 gramos, 645 centímetros cuadrados, balance 320, patrón 16x19. Al final te llevas la que sale en la foto del jugador que te suena, o la más barata, y las dos suelen ser un error.
La buena noticia es que para empezar solo necesitas entender tres o cuatro cosas. Esta guía te las explica en cristiano para que salgas con una raqueta que te ayude a jugar, no una que te pelee cada golpe.
Antes de nada: no compres la raqueta de los profesionales
Es el error número uno. Las raquetas que usan los profesionales son pesadas, tienen la cabeza pequeña y el marco rígido. Están hechas para gente que genera una potencia y una precisión que tú todavía no tienes.
En tus manos, esa misma raqueta hace justo lo contrario de lo que necesitas: te obliga a poner toda la fuerza, castiga cada golpe que no das en el centro y, sobre todo, te carga el brazo. Una raqueta de iniciación no es "peor": es la correcta para tu nivel. Lo mismo pasa con la pala de pádel, y lo contamos en cómo elegir tu primera pala.
Las partes de la raqueta que de verdad importan
Antes de ver los números, ubícalos en la raqueta. Con estas cuatro zonas entiendes cualquier ficha de producto.

No necesitas nada más para elegir. Vamos una por una.
El tamaño de la cabeza: tu margen de error
La cabeza es el aro donde va el cordaje, y su superficie se mide en centímetros cuadrados (o en pulgadas cuadradas en muchas fichas). Es lo primero que debes mirar.
- Cabeza grande (por encima de unos 645 cm², o 100 pulgadas): más superficie para golpear, más potencia y más perdón cuando no le pegas en el centro. Es lo que quieres al empezar.
- Cabeza pequeña: más control y más precisión, pero te obliga a golpear muy fino. Es terreno de jugador avanzado.
Si dudas, tira siempre a cabeza grande. El punto dulce más amplio es lo que más se agradece cuando estás aprendiendo.
El peso y el balance: que la puedas mover
Aquí es donde más gente se equivoca por creer que "pesada es mejor".
- Ligera (orientativo, unos 270-290 gramos sin encordar): se maneja fácil, llegas a tiempo a la bola y no te cansas el brazo. La opción sensata para empezar.
- Pesada (por encima de 300 gramos): da más potencia y estabilidad si tienes técnica, pero si no, llegas tarde a todo y acabas con el codo dolorido.
El balance completa la historia: una raqueta ligera con el peso hacia la cabeza da un plus de potencia sin cansar, y suele ser una buena combinación para quien empieza. No te obsesiones con el número exacto de balance; con acertar el peso vas servido.

La empuñadura: la talla que cuida tu codo
El grosor del mango se mide por tallas (en Europa suelen ir de la L0 a la L5). Una empuñadura demasiado pequeña te hace apretar de más; una demasiado grande te resta muñeca y también fuerza el brazo.
El truco de toda la vida: coge la raqueta como para pegar de derecha y mira el hueco entre la punta de tus dedos y la base del pulgar. Debe caber justo el dedo índice de la otra mano. Si no cabe, es pequeña; si sobra espacio, es grande.
Y si te queda algo justa siempre puedes engrosarla con un overgrip; al revés no hay solución. En la duda, tira a la talla más pequeña. Este detalle es el que más se relaciona con las molestias de codo, así que no lo dejes al azar.
El cordaje: lo que menos te preocupa al empezar
Casi todas las raquetas de iniciación vienen ya encordadas, así que de entrada no tienes que decidir nada. Pero conviene saber dos cosas para cuando toque cambiarlo:
- El patrón (los famosos 16x19 o 18x20) indica cuántas cuerdas cruzan. Más abierto (16x19) agarra más la bola y perdona más; más cerrado da control y dura más.
- La tensión a la que se encorda cambia el tacto: menos tensión, más potencia y comodidad; más tensión, más control. Para empezar, una tensión media-baja es lo más cómodo y lo más amable con el brazo.
Un apunte honesto: el cordaje se afloja y pierde propiedades con el tiempo aunque no se rompa. La regla habitual dice reencordar tantas veces al año como días por semana juegues, pero es orientativa; si notas la raqueta muerta o la bola sin control, es señal de que toca.
Cuánto gastar en tu primera raqueta
No hace falta gastar mucho, pero tampoco irse a lo más barato de todo. Las raquetas de juguete de gran superficie pesan casi nada, se doblan y no te enseñan a golpear.
Una raqueta de iniciación de gama razonable de una marca conocida cumple de sobra durante mucho tiempo. Reserva el dinero grande para cuando sepas qué tipo de juego tienes y qué le pides a la raqueta, que será dentro de bastantes meses. Si estás montando tu equipo desde cero, échale un ojo también a la guía de qué llevar en la bolsa de deporte y a cómo elegir las zapatillas, que en tenis importan tanto como la raqueta.
Pruébala antes si puedes
Ninguna ficha sustituye a coger la raqueta. Muchas tiendas tienen modelos de test y algunos clubes prestan raquetas para las primeras clases. Si tienes la opción, peloteos diez minutos con dos o tres y quédate con la que sientas más cómoda y ligera, no con la que tenga mejores números sobre el papel.
Y no te agobies: la primera raqueta no es para siempre. Es la que te va a acompañar mientras aprendes lo básico, y para eso, cómoda y manejable gana a cualquier otra cosa.
Antes de estrenarla, un par de recordatorios
- Empuñadura justa, ni grande ni pequeña. Es lo que más cuida tu brazo.
- Ligera y con cabeza grande mientras aprendes. El perdón vale más que la potencia.
- Calienta antes de jugar. El tenis mete mucha tensión en hombro y codo desde el primer golpe; tienes una rutina en el calentamiento de 10 minutos.
Cuando ya la tengas en la mano, lo siguiente es sacarle partido: repasa los errores más comunes al jugar al tenis para no arrastrar vicios desde el principio.

La raqueta perfecta no existe; existe la raqueta que te deja jugar sin pelearte con ella. Con cabeza grande, peso ligero y la empuñadura justa aciertas el 90% de la decisión. Ahora solo falta usarla: busca pistas de tenis cerca de ti o apúntate a un partido abierto y empieza a jugar.
Sigue leyendo
Cómo jugar con las paredes en pádel: la salida de pared paso a paso
La bola que rebota en la pared no está muerta: acaba de empezar. Cómo jugar con las paredes en pádel, la salida de pared de fondo paso a paso, la doble pared y el globo que mata en el cristal del rival.
El grupo de WhatsApp del deporte: cómo organizar partidos sin caos
Silencio, ruido y partidos que se caen: casi nunca es la gente, es cómo se usa el chat. Las seis reglas para que tu grupo de deporte organice partidos en cuatro mensajes y no en cien.
Historia del baloncesto: de una cesta de melocotón a los Juegos Olímpicos
El baloncesto lo inventó una persona, en una tarde de 1891, con dos cestas de melocotón y para no hacerse daño. La historia de James Naismith y cómo aquel invento de gimnasio llegó a ser olímpico.